Morgan Stanley, la CFTC y Nasdaq lideran la transformación de Wall Street hacia las criptomonedas, con planes para trading minorista, stablecoins bancarias y tokenización de valores antes de 2026. Descubre cómo el sector financiero tradicional se prepara para adoptar blockchain y cripto.

Wall Street está dando un giro histórico hacia las criptomonedas y la tecnología blockchain, y los últimos anuncios confirman que ya no se trata solo de pruebas piloto.
Por un lado, Morgan Stanley ha revelado que integrará en 2026 la compraventa de Bitcoin, Ethereum y Solana en E*Trade, su popular plataforma de corretaje, lo que permitirá a millones de clientes minoristas acceder a cripto sin salir del ecosistema financiero tradicional.
Al mismo tiempo, la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de EE. UU. (CFTC) ha lanzado una iniciativa para permitir y regular el uso de colateral tokenizado en los mercados de derivados. De esta manera, Wall Street podría empezar a respaldar operaciones sofisticadas con stablecoins y otros activos digitales, reduciendo costes y acelerando la liquidación.
Además, un consorcio de grandes bancos europeos planea emitir un stablecoin en euros para la segunda mitad de 2026, lo que confirma que las entidades tradicionales buscan alternativas nativas para pagos y settlement.
En paralelo, Nasdaq avanza en el desarrollo de mercados para valores tokenizados, con el objetivo de ofrecer trading 24/7 y fraccionamiento de activos. Esta tendencia se alinea con la estrategia de varias instituciones financieras que ya invierten en infraestructuras de custodia institucional y servicios Prime para atraer a gestores y fondos de cobertura.
Gracias a estos movimientos, Wall Street se prepara para un futuro donde las criptomonedas, los stablecoins y la tokenización de activos se integran al sistema financiero global, permitiendo a los inversores tradicionales acceder a productos innovadores con mayor rapidez y seguridad. Sin embargo, la adopción dependerá de la evolución regulatoria y de la capacidad de estas instituciones para gestionar los riesgos operativos y de mercado que implican los activos digitales.